Don't wake us up when tomorrow arrives, we'd rather be dreamers

miércoles, 31 de agosto de 2011

martes, 23 de agosto de 2011

La pasión se va lavando lentamente, como el agua que corre se lleva la sangre, y hace que me cuestione la seriedad de este sentimiento que te profeso. Si bien desde un principo no supe bajo qué nombre rotularlo, no pensaba que fuese tan poco el tiempo en que tardase en opacarse la llama de la esperanza de evolución. Porque, quizás, sí, te quiero, y quizás sí me atraigas, pero a lo mejor yo ya estoy quedándome sin lápices, ni crayones, ni fibras, carbonilla o fibrones para dibujar mis ilusiones, para bosquejar un cielo, un suelo, y nosotros dos en el medio.
Y me da miedo.
Porque sin sueños, ya no me queda nada.

martes, 9 de agosto de 2011

Y me guardo
la curvatura exacta de
tus labios
en el rincón
más seguro
de mi alma

Esa alegría
inesperada
brilla más que el Sol
en plena mañana

lunes, 8 de agosto de 2011

martes, 2 de agosto de 2011

Pequeñas gotas
caen
y
caen
intenciones
que jamás
serán
otra cosa que
sueños quebrados
y neutrales
Esperando
un momento propicio
que jamás
llega
o que jamás
me permito ver
Porque en mi cabeza
es más seguro
es ideal
y no hay chances
de fracasar

lunes, 1 de agosto de 2011

Ansias pulsantes de reconocerme como entidad en mi propio cuerpo y de autoabastecerme de conocimientos que se hayan enterrados bajo múltiples capas de polvo en el rincón más recóndito dentro de mí misma. Porque, quizás (no, seguramente), la verdadera razón de cada una de mis fallas y facetas yace en mi interior, y no sé si soy capaz de destaparlas. Lo cual me dice que, a lo mejor, ni siquiera lo quiero intentar. Y eso es fracasar antes del vamos. ¿Será miedo? ¿Será pereza? ¿Desidia? La inercia me permite seguir mi trayecto lineal en la existencia, pero, ¿qué hay de vivir? Supongo que es miedo de conocerme a mí misma y detestar realmente quién soy, o quién no soy; porque quizás no sea nada. Si ocupo mi mente en fantasías, alejándome de la realidad a la que no siento pertenecer, dudo de la posibilidad de forjar una personalidad conciente y homogénea.
Pero antes de brindarme a alguien, debería saber qué es lo que le estoy brindando, ser capaz de brindarme a mí misma el conocimiento de mi ser. Porque de otra manera sería ridículamente absurdo pretender entregarle una ventana a mi alma a aquella persona que ansío amar. Es decir, ¿cómo hacer eso si no sé si la ventana está dando a cualquier otro lado menos a mi alma? Y entonces nada sería verdadero.
Porque quiero abrirte mis manos y que me veas tal cual soy, pero primero tengo que saber quién soy yo.