Don't wake us up when tomorrow arrives, we'd rather be dreamers

miércoles, 31 de octubre de 2012

Otra vez caigo en la cuenta de lo completamente inútil que soy. Vacío, nada. ¿Para qué sirvo? Si no soy buena en nada, en absolutamente nada. ¿Algún talento? No. ¿Alguna virtud? Menos que menos. Un despojo asqueroso que se arrastra por inercia en la linealidad de la existencia. Eso es lo que soy. Nada más. Ni soy inteligente, ni sé cosas, ni sé cantar, ni sé dibujar, ni sé escribir. Ninguna aptitud. Al menos en el fin del mundo no tendría que preocuparme de mi estrepitoso fracaso.
¿Parezco patética? Pero claro que lo soy.

sábado, 13 de octubre de 2012

Y tu nombre tiene todas las letras de lo que me aqueja


¿Por qué me asaltan estos pensamientos en el medio de la noche, impidiéndome dormir? Escenas inventadas de vos y yo juntos.
Te extraño demasiado.
Vivo alternando realidades. ¿Cómo puedo discernir lo que es real? Quizás fuiste lo más real que tuve, y por eso me asusté.
Necesito morir o escapar.
Incluso cuando ya no agonizo, estoy muriendo.
¿Por qué hago todo mal?
Un día rebatiste mi tonto y pueril "no podés odiarme". ¿Me odiarías? ¿Me odiás ahora?
Siempre obro de manera tan egoísta. Y hoy albergo la esperanza de que permanezcas impasible (o sufriendo por mí) y me abras los brazos sin dudarlo cuando decida acudir a vos porque ya no resisto la distancia.
Te dije que era egoísta. ¿Me creíste? A veces me pregunto eso; me pregunto si tomabas en serio mis declaraciones o las desestimabas como lamentos infundados de una nena estúpida. Sí, soy estúpida, eso también te lo dije. Pero no miento, ni siquiera por hipérbole (al menos, así lo siento).
Y me gustaría decirte que te amé, o que te amo... sí, a lo mejor lo sigo haciendo. Mas temo que simplemente consideres tal confesión como una insensata e inocente (¿inexperta, acaso?) confusión o exageración. ¿Qué pasos tengo (o tenemos) que cumplir para que me esté permitido amarte?
Después de todo, lo más probable es que todo el meollo ya no sea más que una huella desvanecida en el pasado para vos. Creo que soy yo la única que vive de memorias (reales o inventadas, llegado el caso). ¿Me ignorarías completamente, destrozando sin remedio el último trazo de esperanza que salvaguardo, contradictoriamente, manteniéndome lejos de vos? ¿O redimirías mis agravios con el candor propio de tu luz, de la voz gentil y los ojos sonrientes?
Son tantas cosas las que me retienen. Nunca podré ser algo bueno para vos. Pero dejemos de lado esa clase de modestia, ambos sabemos (o vos también deberías saberlo) que soy esencialmente egoísta. Yo no quiero que me dejes, y sé que un día, cuando pierda todo fulgor cual muñeca rota, vas a hacerlo. ¿Cómo podría soportarlo si ya sin ser nada me carcomía el alma?
¿Qué tengo de luz, qué de misterio, qué de virtud, de verdad o grandeza para ofrecerte a vos, preciosa criatura? Preciosa, sí, porque sos de gran valor y, consecuentemente, digno de admiración y aprecio. Preciosa, también, porque la belleza de tu alma me encandila y me conmueve de tal manera que quiero llorar.
¿Qué debería haberte dicho que equivocadamente callé? ¿Qué debí haberme guardado? Son tantos interrogantes, y de vos, en mi retorcida percepción, sólo obtenía la calma paliativa de tus brazos.
"Te amo", me gustaría decírtelo.
Te amo. ¿Por qué no te lo digo?









A lo mejor es que no puedo vivir más que de fantasías.